Honrar a Dios

La palabra viva

¡GÓZATE EN MEDIO DE LAS PRUEBAS!

Nuestro ser está compuesto por el espíritu, alma y cuerpo. Con nuestro espíritu podemos tomar contacto con Dios; con nuestro cuerpo podemos movilizarnos y en nuestra alma se encuentra la mente, los sentimientos y la voluntad. Es esta área la que principalmente se duele cuando estamos atravesando problemas. Nuestros sentimientos están cargados de tristeza, los pensamientos que nos vienen son oscuros y poco alentadores, y nuestra voluntad parece quebrada, desanimada para seguir adelante. Tener gozo en las pruebas humanamente hablando es una locura ¡pero la Palabra de Dios nos dice que nos regocijemos, es decir gozo sublime y abundante.

¿Cómo lograr esto si estamos hundidos en los problemas y desánimos? La manera es por medio del Espíritu Santo. Él produce en el cristiano gozo inefable y sublime aún en tiempos de diversas pruebas. Este gozo trasciende al sentimiento, y aún lo que yo pueda pensar, pues es un gozo que fluye de la misma presencia de Dios. En la medida que le damos lugar al Espíritu Santo para que reine en nuestro espíritu, éste se derramará sobre nuestra alma y la hace cambiar de estado emocional, la hará sentir como Dios siente y la voluntad querrá practicar el gozo del Cielo. Abre tu corazón al Señor en estos momentos y deja que el Señor trabaje. ¡Nadie mejor que Él para producir lo que Él ha prometido en medio de las pruebas: Mucho gozo.

 

LUCES VIVIENTES

Esta es otra metáfora que Jesús usa en el sermón de la montaña, que tiene para nosotros una gran responsabilidad. Jesús es la LUZ DEL MUNDO con mayúsculas, así que si aquí Él nos dice que nosotros somos luz del mundo quiere decirnos que estamos llamados a reflejar la luz que hay en nosotros por me-dio de la presencia del Espíritu Santo. No importa que nuestra luz sea muy pequeña. Si haces la prueba en una habitación a oscuras y dejas tu móvil, verás como esa pequeña luz que parpadea te será un punto de referencia para que puedas ubicarte en tu sitio. ¡Qué importancia tan grande tiene el hecho de que Dios te haya puesto en un determinado lugar de la sociedad para que alumbres! Es cierto que a veces puedes alumbrar constantemente y otras muchas veces intermitentemente, pero lo importante es que estés conectado a la Fuente de energía que te permita alumbrar. La luz que hay en ti no se genera por quien tu eres, sino por Cristo que habita en ti por medio del Espíritu San-to.

Hay una diferencia fundamental entre la Iglesia y el mundo. Probablemente la mayor tragedia de la Iglesia durante su historia ha sido su tendencia a conformarse a la cultura reinante en lugar de desarrollar una contracultura cristiana.

Tenemos que aceptar la responsabilidad que Dios ha colocado sobre nosotros. La afirmación “vosotros y solamente vosotros sois”, no deja lugar a dudas de nuestra responsabilidad a servir en una sociedad que necesita ser confrontada con su propia realidad.

Tanto la sal como la luz, tienen algo en común: ambas se dan y se gastan a diferencia de todo tipo de religión, que gira alrededor de sí misma. Nuestra vocación cristiana nos llama a las dos cosas. LAG

 

RENOVANDONOS EN DIOS

El apóstol Pablo en Colosenses 3:1-4 nos reta para este nuevo año a vivir como la nueva criatura que somos en Cristo, ya que esto significa que hemos sido renovados, que la vieja persona pecadora que fuimos en el pasado, ya es historia y que ahora tenemos una nueva manera de vivir, pues hemos resucitado con Cristo.

Nuestra posición en los lugares celestiales, nos mueve a ver las cosas de la tierra tal y como se perciben en los cielos. Si nuestro corazón está en las cosas que le interesan a nuestro Padre, estaremos trayendo a la tierra el reino de Dios.

La palabra renovación puede ser definida como “cambiar en algo nuevo y diferente, algo mejor”. Esta verdad resume lo que significa nuestra renovación en Cristo, que quiere decir que somos rehechos en alguien mejor.

Nuestras vidas deben de caracterizarse porque hemos muerto a nuestra vieja manera de vivir, y ahora estamos revestidos del nuevo hombre creado a imagen y semejanza de Cristo. Pero al igual que toda relación esta debe de renovarse cada día pues continuamos luchando con todas las adversidades que tratan de alimentar al viejo hombre, que si no ha muerto del todo, sale a relucir en cualquier momento.

En este año, mantente firme en tu relación con Dios. Él va a continuar trabajando en tu vida para renovarte y librarte de las ataduras del pecado que tratan de manchar tu testimonio. El Espíritu Santo quiere llevarlo a cabo en ti. LAG

 

pastor luciano

 

 

Luciano Arévalo

Pastor Iglesia Bautista (Cabañal Valencia)